Círculo de aprendizaje para la autodefensa
En el Istmo de Tehuantepec como en muchos otros lugares de México, el crimen organizado ha incrementado a pasos grandes. En ciertas esferas las mujeres percibimos que las situaciones de violencia que viven nuestras comunidades desplazan la mirada de la lucha que hemos venido congregando por años en donde la visibilización de la violencia de género es clave para poder liberarnos de la violencia que nos oprime por el simple hecho de ser mujeres.
Por ello abrimos una conversación profunda, que acompañó nuestra amiga y colega, Guiebeu quien guió un taller sobre la Autodefensa. Donde los diálogos permitieron que revisaremos en colectivo las violencias que nos atraviesan y que incluso ahora, con el crimen organizado tan latente es importante no quitar el ojo del pestillo, sobre las violencias que se acrecientan hacia las mujeres como lo es la venta de los cuerpos feminizados por parte de nuestros vínculos afectivos.
Algunas de las mujeres mayores compartieron sus historias de vida, y en ellas reconocieron que muchas de las violencias que mencionamos en el taller, ellas las habían vivido en diferentes momentos de sus vidas. “Si hubiéramos sabido esto otra cosa hubiera sido” decían, después tratábamos de recobrar el ánimo pensando en que nunca es tarde para aprender. Nuestras compañeras Zhare y Natalia que también nos acompañaron, compartieron información sobre centros de atención para mujeres violentadas. Y nos dimos cuenta que como organización tenemos que seguir trabajando en esta línea para poder acompañarnos frente a estas situaciones.
En la segunda parte del taller, Guiebeu abrió un espacio práctico para tener herramienta en caso de violencia física. “Uno de los retos cuando brindas estos talleres es lograr que el aprendizaje sea transversal en el sentido de las edades y la diferencia de los cuerpos. Las personas mayores por ejemplo ya tienen dificultades en el equilibrio y este tipo de diferencias a veces hace que el tiempo te quede corto. Siempre pensar en otras estrategias es posible.” comentó Guiebeu.
Todas las participantes pudimos conversar sobre lo que nuestras abuelas y madres nos habían enseñado desde pequeñas para defendernos, como lo era no hablar con extraños o no caminar cerca de las banquetas. #Hablamos de que no toda la autodefensa es pelear con alguien que nos violenta físicamente, sino en todos los consejos que nos ha dado nuestra comunidad, y en cómo formamos relaciones de confianza de manera comunitaria, incluso tener una relación cordial con los vecinos puede ser la diferencia en que alguien te defienda” comentó nuestra compañera Sara.
La maestra Guiebeu, recalcó que “no podemos ser la eterna víctima”, no podemos quedarnos siendo la víctima todo el tiempo, sí lo somos pero hay que continuar. Podemos tomar acciones distintas como la reparación, o desde el cambio, el conocimiento que ya tenemos en estas violencia. Gracias por decidir ser parte de la comunidad que nos defiende, impulsar espacios de autodefensa entre mujeres es también abrir una oportunidad para que el cuidado comunitario se fortalezca.