Las infancias que siembran su ombligo
Hoy queremos compartir algo que nos llena de alegría. En UMPO vivimos recientemente una experiencia hermosa que nos permitió ver, una vez más, cómo nuestro territorio habla a través de sus infancias. Ese conocimiento es oro puro para nosotras, porque nos acerca a entender cómo las nuevas generaciones pueden verdaderamente echar raíz en nuestra tierra.
En esta ocasión, la experiencia fue guiada por Guiebeu, integrante de la red de facilitadoras de UMPO. Ella llevó a nuestro programa Fortaleciendo Nuestras Raíces un taller llamado “Sembrando nuestros ombligos”, un recorrido vivo para reconocer el territorio de Unión Hidalgo a través del contacto directo con la tierra. Las niñas y los niños exploraron plantas comestibles y medicinales, caminaron por senderos y aprendieron cómo funciona el mundo polinizado que nos rodea.
Guiebeu nos compartió:
“Alán y Dylan disfrutaron mucho estar en el monte, se notaba lo cómodos que se sentían. Ese tipo de conocimiento se está perdiendo conforme crece el concreto y las personas tienen más miedo de ir al campo. A Elisa le encantó observar el cielo y dibujar sus nubes. Cuando hablamos de leer el territorio y de cómo lo habitamos, todos dijeron que en Unión Hidalgo las hormigas ‘avisan’ cuando va a llover. Fue inspirador ver que, aunque son pequeños y viven en una comunidad, el conocimiento sobre las plantas sigue vivo. No es botánica académica, pero pueden nombrarlas y decir para qué sirven. Hablaron de los árboles, los tocaron con cuidado y compartieron cuáles eran sus favoritos. Trajeron recuerdos del monte y de su relación con los árboles. Reconocimos las plantas con las que convivimos todos los días y hablamos de cómo forman parte de lo que somos como comunidad. El taller fue muy dinámico por las distintas edades. Hicimos un mural colectivo, construimos un comedero para aves y aprendimos los nombres de los árboles en zapoteco. También reflexionamos sobre el extractivismo que amenaza el territorio. Para mí fue muy poderoso juntar la nostalgia del Istmo donde crecí con la necesidad de compartir ese amor. Todo esto se vuelve parte de nuestra lucha y organización colectiva frente a los planes industriales que amenazan nuestro hogar.”
El grupo también estuvo acompañado por una maestra local, la maestra Isabel. Con ella conocimos una historia que nos conmovió profundamente. Nos contó que su ombligo está sembrado en Unión Hidalgo, en la misma casa donde hoy vive nuestra compañera Andrea. Las coincidencias de la vida son hermosas. Aunque Isabel ya no vive ahí, pasa todos los días por esa casa y siente que ese lugar sigue siendo parte de quien es. Eso es sembrar el ombligo. Algunas familias aún mantienen esta práctica, enterrándolo bajo un árbol en la casa de la familia materna.
En UMPO seguimos haciéndonos preguntas importantes. Si algún día este ritual deja de practicarse, ¿serán suficientes los recorridos, los talleres y las historias compartidas para mantenernos arraigadas al territorio? ¿Seguiremos sintiendo que podemos defenderlo, incluso sin sembrar el ombligo? Estas preguntas nos acompañan mientras creamos espacios donde niñas, niños y juventudes puedan profundizar su relación con la tierra.
Al final del día, las y los participantes nos ofrecieron palabras de agradecimiento en zapoteco y nos regalaron flores de guiechachi en una ceremonia que nos tocó profundamente. Fue un momento lleno de belleza y fuerza.
Hoy, esas flores también son para ustedes. Gracias a su apoyo, experiencias como esta siguen floreciendo. 🌿✨